Friday, November 23, 2007

El evangelio de la cruz

EL EVANGELIO DE LA CRUZ

Palabra / Isaías 53:1-12
V. Clave / Isaías 53:5, 6

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Esta palabra habla sobre los sufrimientos del Mesías, la razón por la que tuvo que sufrir, y su gloria después del sufrimiento. La venida de Jesús y todos sus padecimientos no fueron un evento casual, sino que fue el plan de Dios desde que el hombre pecó por primera vez. Pero en éste pasaje, Isaías habla más concretamente sobre la obra del Mesías. Con razón las profecías de Isaías son llamadas también el Evangelio del Antiguo Testamento.

En el versículo 1, Isaías es conmovido al oír la noticia de que Dios enviará a su Hijo para salvar a los hombres. Como dijo P. Alejandro en su mensaje, en el mundo hay héroes de día a día, como los policías y los bomberos. Aunque en México muchas veces ellos son los villanos, utópicamente son héroes. Son conmovedoras las noticias que llegamos a escuchar de padres y madres que dan sus vidas por salvar a sus hijos, o el que una persona de su vida por un amigo. Hay héroes imaginarios como Batman, que luchan en Ciudad Gótica contra los malhechores y criminales. Batman a menudo salvó a sus enemigos de la muerte. Pero, ¿arriesgaría Batman la vida de Robin para salvar al Guasón? Volviendo un poco a nuestra realidad, George Walker Bush es el actual presidente más poderoso del mundo. Inició una gran guerra contra el terrorismo por ‘el bien de la seguridad mundial.’ Pero ni siquiera por ‘el bien de la seguridad mundial’ estaría dispuesto a arriesgar la vida de sus hijas. Mucho menos por alguien que perteneciera al Al Qaeda. Y ni pensar en salvar a un demócrata.

Pero Dios manifestó su gran amor y misericordia hacia los hombres. Nosotros nos hicimos enemigos de Él al pecar. Pero Dios no despreció a su creación, sino que quiso salvarnos, hasta dar a su Hijo Unigénito, y aún más, nos adoptó como a sus hijos. Es tan ridículo como pensar en que George W. Bush aceptara a Osama bin Laden, a Ayman al-Zawahiri y Abu Ayyub al-Masri y los hiciera ciudadanos americanos, y no solamente eso, sino que los adoptara y los hiciera parte de la familia Bush. Pero a pesar de lo estrafalario que pueda sonar, es una realidad y un hecho que a cualquiera que crea en Jesús, será aceptado y será hecho hijo de Dios. Por esto Isaías clama, diciendo: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?” (v.1)

Pero, ¿cómo sería éste Mesías que envía Dios? En los versículos 2 y 3, dicen: “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Jesús es el Príncipe del Reino Celestial. Él tiene el servicio de todos los ángeles, una vida ilimitada, un poder infinito, y la gloria eterna. Así es Jesús y así fue desde siempre. Pero cuando decidió venir a la tierra, no vino para vivir en el palacio de Bukingham. No se paseaba en su Mercedes SLR McLaren, ni tampoco viajaba en un Porsche Cayenne Turbo S para cruzar el desierto cuando iba de Judea a Galilea. No era hijo de un gran empresario petrolero, ni de un rey. Jesús vino a éste mundo sin ningún parecer en él, ni hermosura. Nació en un pesebre y fue hijo de un humilde carpintero. Y en el transcurso de su corta vida, Jesús fue perseguido por los líderes religiosos de su propio pueblo, fue entregado a manos de gentiles, y lo mataron en la cruz, la que representaba la más grande de las vergüenzas y causaba extremo dolor. Jesús se humilló a sí mismo hasta lo más bajo por los hombres. Una vez, P. Hannah, P. Sun Young, Harim y yo estábamos cenando, y yo no sé cómo, pero la conversación se tornó en qué animal quisiéramos y por qué. Entre una cosa y otra P. Sun Young dijo que quisiera ser una cucaracha. Yo me impresioné de que ella dijera eso, pero pensé que lo decía porque las cucarachas son animales que viven bajo casi cualquier circunstancia extrema. Son los únicos que pueden resistir a la radioactividad de una bomba atómica. Pero luego que le preguntamos por qué, dijo que quería siendo cucaracha mataría a todas las demás cucarachas del mundo hasta exterminarlas. Su plan era como el caballo de Troya. Entonces fue totalmente comprensible por qué ella quería ser cucaracha. ¿Quién se haría una cucaracha para salvar la existencia de esos inocentes animalitos? Jesús se hizo un ser humano. Eso es exactamente como si un humano se hiciera una cucaracha. Pero en lugar de buscar la destrucción humana, Jesús vino para salvarnos a todos nosotros, los seres humanos. Dejó toda su gloria eterna e ilimitada, para hacerse en un hombre limitado, frágil y temporal, y sufrió todos los dolores del mundo.

En los versículos 5 y 6, Isaías explica claramente la razón de los padecimientos del Mesías: “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Desde el comienzo, Dios dijo claramente a Adán que el día que comiera del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, ciertamente moriría. Pero a pesar de ésa advertencia, el hombre despreció el amor de Dios y tomó del fruto, y lo comió. Así, el hombre fue condenado a morir. Pero Dios no le mató inmediatamente. Si así hubiera sido, en éste momento no estaría compartiendo éste Sogam. Dios planeó un camino para salvar a los hombres, y le dio tiempo al hombre para que pudiera arrepentirse y ser salvo. Pero, como Dios es justo, no podía simplemente perdonarle, pues entonces Dios sería un Dios corrupto por sentimentalismos. Para que pudiera ser cumplida la justicia, alguien limpio de pecado debía morir. Por eso es que Jesús, el Hijo de Dios, tuvo que morir. Por nuestros pecados, nosotros éramos como ovejas descarriadas. Cada quien hacía lo que quería. Saliendo a pescar, hay algunos estudiantes que me dicen que no necesitan estudiar la Biblia, con que hagan lo que ellos piensan que es bueno y justo es suficiente para ser buenas personas. Pero la Biblia claramente dice que no hay justo, ni aún uno, y que no hay nadie bueno más que Dios. Por lo que llegamos a la conclusión de que todos los hombres, aunque buscan hacer lo bueno y lo justo, todos son hacedores de maldad. Pero Jesús cargó en él el pecado de todos nosotros.

El versículo 7 nos manifiesta que Jesús fue como cordero llevado al matadero, como una oveja delante de sus trasquiladores. Jesús no abrió su boca. Aún cuando Pilato le decía que hablara con él, porque él tenía autoridad de soltarle o condenarle, Jesús solamente se limitó a corregir a Pilato sobre quién es el que le da esa autoridad, pero no pidió que le soltara ni acusó a nadie. En la cruz, los hombres se burlaban de él diciendo que había salvado a muchos, ahora que se salvara a sí mismo. Pero Jesús, a pesar de haberse podido bajar de la cruz, no dijo nada. Soporto las burlas de los hombres, la traición de sus seres queridos, el azote injusto e inhumano de los soldados romanos. Jesús se contuvo hasta el final, y finalmente oró por todos los que le estábamos crucificando y murió. Cuando yo era muy chico de edad, todavía en Ciudad de México, me gustaba ir a las maquinitas a espaldas de mis padres. Pero allí me llegué a pelear con otros niños en varias ocasiones porque me molestaba que todo el tiempo se burlaran de mí diciéndome ‘chino’ o ‘japonés’ o imitando a Bruce Lee. Creciendo, me hice a la idea que siempre sería así mientras viviera en México, y también se me fue quitando lo peleonero. Pero aún así ha habido varias ocasiones que estoy a punto de pelearme con gente desconocida por no poderme contener. Si yo hubiera estado en el lugar de Jesús, con mi carácter, habría orado porque cayera un meteorito sobre todos esos hombres. Pero Jesús no dijo nada y aguantó todo hasta el final.

Pero, finalmente en los versículos 10 a 12, se manifiesta la gloria que recibió Jesús. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. Jesús dio su vida en expiación por el pecado, y padeció mucho, pero finalmente va quedó satisfecho al ver que a través de él muchos serán justificados y sus iniquidades van a ser quitadas. Por causa de su obediencia y su sacrificio, Dios también le hizo que recibiera el reino de Dios. Aunque en éste mundo vivió como el más pobre y fue el último de todos, en el reino de Dios recibe gran gloria. Éste Jesús es el que Pedro confesó, diciendo: “…no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hch. 4:12b) Y Juan declaró: “…y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre…” (Jn. 1:14b)

Doy gracias a Dios por ésta palabra. A través del sufrimiento de Jesús como el Mesías, me hace renovar mis fuerzas para servir su obra. Primero, agradezco los padecimientos de mi Señor Jesús para salvarme. Si yo escribiera todos mis males que recuerdo uno por uno, muchos aquí se dormirían, otros se levantarían y se irían, otros se enojarían conmigo hasta querer golpearme, y otros probablemente me dejarían de hablar de por vida. Y yo, me faltaría papel y tinta para poder imprimir un documento tan grande. No pretendo hacer una exposición de mis pecados. Pero Dios miró a éste hombre, e hizo que mi Señor Jesús muriera en cruz para salvarme, hasta nombrarme pastor para las ovejas, y ser director de la fraternidad de Desafío, y servir al CUAAD.

Pero cuando pienso en toda la gracia que he recibido a de Dios, pienso: ‘Y yo, ¿qué he hecho hasta ahora?’ Una vez leí el libro ‘Imitación a Cristo’ de Tomás de Kempis. Leyendo ése libro me quedé impactado de la profundidad con la que Tomás de Kempis analizó la vida de Jesús con el deseo de imitarle. Después de eso, tuve el deseo de ser un fiel imitador de Cristo en todos los aspectos de mi vida. Pero pasaron solamente un par de meses cuando ya había olvidado mi decisión y había regresado mi vida floja y de comodidad. Con algunas direcciones de M. Timoteo, trataba de darme un jalón para seguir andando, pero una vez que se acababa la inercia, me quedaba en mi lugar. Pero escuchando el mensaje, y meditando en la palabra, Dios hizo que resurgiera la decisión de ser imitador de Cristo en ésta tierra. Oro porque diariamente lea la Biblia diez capítulos, y lea otra vez el libro de Imitación a Cristo y luche por ser así como Cristo fue.

Meditando en ésta palabra pensé mucho en cómo Jesús fue como cordero que lo llevaban al matadero, o como una oveja delante de sus trasquiladores. Jesús enmudeció totalmente para hacer la voluntad de Dios. No se quejó ni hizo las cosas de mala gana. Me arrepiento porque muchas veces tengo murmuración y queja al servir la obra. Muchas veces hago las cosas, pero tengo queja en mi interior que a veces manifiesto y otras veces no. Oro por aprender de la obediencia absoluta de Jesús a la voluntad de Dios, y así yo también sirva la obra que Dios me ha encomendado.

También me arrepiento mucho por mi cobardía al servir la obra de Dios. Estando en CUAAD más de una vez cruzó por mi mente la idea de que podríamos tener problemas allí por predicar la palabra, pues es un centro universitario pequeño y sería fácil de identificanos. Una vez me sucedió cuando estaba en Visión y fuimos a La Normal y al ITESO, y me daba miedo que sucediera lo mismo en CUAAD. Pensando en eso, también me era difícil invitar al estudio bíblico a las ovejas. Por eso oraba mucho a Dios porque me diera fuerzas para no ser amedrentado por Satanás con esas ideas. Pero estudiar ésta palabra me dio fuerzas para seguir sirviendo la obra que Dios me ha encomendado. Dios me hizo tener ánimo en servir la obra en los centros universitarios. Sufrir por servir el evangelio vale la pena, pues al final, Dios engrandece a ésos siervos suyos que se han sacrificado para cumplir su voluntad. Por eso doy gracias a Dios por ésta palabra, pues me hace recordar la victoria final de la cruz. Aunque haya sufrimientos y tribulaciones, al final, si obedezco a mi Dios, quedaré yo también satisfecho al ver que los jóvenes de CUAAD han sido justificados por la sangre de mi Señor Jesucristo y han sido perdonados de sus iniquidades. Oro por tener el espíritu de la victoria en Jesucristo todos los días, y con ése espíritu salga diariamente a servir su palabra. Oro porque pueda servir éste centro universitario hasta establecer a dos ovejas de CUAAD, y oro porque en éste año sean establecidos 14 discípulos en CUAAD.

Segundo, oro porque sea un siervo que medite profundamente la palabra. Cuando fui a Los Ángeles, M. Paul Chin preguntó que si alguna vez hemos llorado tan solo viendo lo hermoso de la muerte de nuestro Señor Jesús. Parafraseando un poco, decía que en un principio lloramos al saber que Cristo perdonó nuestros pecados. Pero siendo líderes espirituales, debíamos subir un escalón de espiritualidad más, y poder apreciar la belleza de la muerte de Jesús en la cruz. Si siendo pastores seguimos llorando solamente por recordar el perdón de nuestros pecados, estamos teniendo lástima de nosotros mismos. Desde entonces pensé mucho en esto, pero no sabía a qué se refería, hasta que en ésta conferencia recibí ésta palabra. No que haya llegado a ése nivel de espiritualidad, porque todavía no podido llorar como dijo M. Paul Chin. Pero fue un detonador que me hizo entender que debo meditar más profundamente la palabra, no solamente superficialmente. En Salmos 119:103, dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca. Oro porque medite en la palabra de Dios y la estudie, no porque sienta lástima de mí mismo por mis pecados, ni porque tenga que salir a dar estudios a los centros universitarios, ni porque sea director de fraternidad, sino que simplemente por lo delicioso y bello que es la palabra de Dios. Cuando algo es delicioso, siempre lo deseamos. Cada vez que salgo de México, extraño mucho las tortas ahogadas, los tacos y el mole en todas sus presentaciones, y solo espero el día en que regrese a Guadalajara y pueda comer todo eso. Por eso, una vez que fui a Chicago a casa de mi tía, hice tacos de bistec y guacamole. Cuando estoy en México, extraño mucho el neng-myun, jajjang-myun, tang-su-yuk, y solamente espero el día en el que mi mamá tenga tiempo para preparar esa deliciosa comida coreana que solo ella sabe hacer, en el peor de los casos cocino yo o voy a algún restaurante coreano. Oro porque ahora que vivo en ésta tierra, añore ése alimento espiritual que es la palabra de Dios, y la busque todos los días.

Oro porque sea un fiel imitador de mi Señor Jesucristo. Oro porque yo también pueda exclamar desde lo más profundo de mi corazón hasta afuera con mi boca: ‘¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que los tocos al pastor o el tang-su-yuk a mi boca. Oro porque así pueda crecer para ser un buen siervo de la palabra para fortalecer a otros líderes, y para servir las ovejas en los centros universitarios para que conozcan a Cristo y sea arrepientan y sean maestros de la Biblia. Oro porque no le tema a los sufrimientos y a las tribulaciones, sino que sea valiente en enfrentarlas, sabiendo que Dios tiene un gran galardón para aquellos que luchan valientemente por cumplir con su voluntad santa.

Una palabra: Predicar el evangelio hasta el final.

1 notes:

Yisus said...

Me gusto mucho este sogam.... Muchas gracias por compartirlo. Hablas sobre tortas ahogadas y muchas otras comidas fue divertido.

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