Monday, December 10, 2007

He aquí la sierva del Señor

HE AQUÍ LA SIERVA DEL SEÑOR

Palabra / Lucas 1:26-56
V. Clave / Lucas 1:38

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.

En ésta palabra María es llamada a ser parte de la obra de redención de Dios. Cuando ella reconoció que era solamente una sierva del Señor, fue grandemente bendecida. Oro por tener ésta obediencia y humildad de María delante de mi Señor, y siempre pueda estar dispuesto a servirle en o que sea necesario.

El ángel Gabriel estuvo muy ocupado en esos días. Primero fue con Zacarías a darle la noticia de que su mujer, Elisabet, daría a luz un hijo, y le mando llamarle Juan, quien sería el precursor del Mesías. Seis meses después, fue a Galiea, a una ciudad llamada Nazaret para dar las nuevas del nacimiento de Jesús, a una virgen llamada María, desposada con José.

Nazaret era una ciudad muy pequeña. Según estudios arqueológicos, habitaban entre dos y tres docenas de familias, y la principal actividad era la agricultura. De ésta manera podemos suponer que María no era de una familia poderosa, o rica, o con muchas influencias. También ella no sería una mujer de alta clase ni tampoco muy culta. Mas bien era una campesina, con el único sueño de casarse con un buen hombre y crear una bonita familia que pudiera seguir subsistiendo en ésa época de colonización romana.

Un buen día el ángel Gabriel se le apareció a ésta rancherita. Coloquialmente se dice que María había salido a lavar al río, de lo cual en realidad nadie podría determinar su veracidad. Bien podría haber ido al mercado y en el camino haberse encontrado al ángel. Pero en algún lado el ángel Gabriel encontró a María para darle la noticia, y le dijo: “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.” (v. 28) Cuando ella le vio, dice el versículo 29, se turbó. María comprendió que el mensaje del ángel no era un mensaje cualquiera, sino que era un mensaje especial.

El mensaje del ángel fue éste: “María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” (v. 30-33)

Primero, ella halló gracia delante de Dios. Esto quería decir que ella sería grandemente bendecida. Ciertamente la historia lo marca así. Tanto así que muchos compositores le han dedicado obras a María. También éste es uno de los nombres más comunes en el mundo, pues muchos quieren que sus hijas tengan éste carácter y la bendición de María. Pero también hay que saber que detrás de una gran bendición, también existe la cruz. María debía olvidar su sueño de casarse con un buen hombre y tener una casita, pues teniendo un hijo llegaría a ser despreciada por José, y por todas las demás personas, pues la sociedad judía era muy estricta. Sin embargo, tras el la carga, hay una gran bendición de Dios. Así, debo reconocer que todas las cargas que Dios me da por servir su obra son porque he hallado gracia delante de Dios, y Él quiere bendecirme.

Segundo, el nombre de su hijo será Jesús. Jesús quiere decir el ‘el que salva a su pueblo’ (Mt. 1:21) Éste es el Mesías que tanto habían esperado el pueblo de Israel que viniera. Éste es el Mesías que Dios había prometido a lo largo de tantos miles de años, desde que el hombre pecó en el huerto en Edén. Éste es el Mesías que el mundo tanto necesitaba, pues gemía por causa del pecado, pero a través del Mesías recibimos paz y salvación, y podemos estar reconciliados con Dios.

Pero, ¿quién sería éste Jesús?

Él sería grande. Los hombres miden la grandeza a través del conocimiento, material o algún tipo de poder o influencia. Pero éste es solamente un poder destructivo. La verdadera grandeza de un hombre se mide a través de la cantidad de gente que puede servir. En la historia hay mucha gente reconocida, como los grandes generales de guerra, emperadores o líderes políticos, pero aunque son estudiados y admirados, no son tan respetados porque finalmente trajeron mucho dolor a las personas. Hay otros que decimos que son grandes por las cosas que hacen. Michael Schumacher es considerado de los más grandes pilotos en la historia de la F1, pues nadie más que él ha obtenido cinco campeonatos continuos, y siete campeonatos en su historia; y si esto fuera poco, rompió 31 records de la historia de la F1, o sea, todos los records habidos y por haber. No por nada le llaman ‘el kaiser’, ‘el emperador’ en español. Ayrton Senna da Silva fue de los pilotos más espectaculares de la historia, tanto así que en Brasil hay una secta que quiere clonarlo. Michael Jordan es también conocido como ‘Su majestad’ pues no ha habido quién cree tanta expectación, sorpresas y show en la NBA, tanto que después de su retiro el rating de la NBA en las televisoras se fue hasta los suelos. Pero ni Schumacher, ni Senna, ni Jordan han hecho algo destacable por los hombres. Sin embargo hay personas que dieron su vida para servir a otros sacrificándose a sí mismos. Está el caso de Mohandas Gandhi, quien guió la independencia de la India de Inglaterra, pero fundó la independencia firmemente en la no violencia, y de ésa manera dio la independencia a los indios sin derramar una sola gota de sangre. La madre Teresa de Calcuta también dio su vida entera en servir a los niños pobres en el África. Pero el brazo de los hombres solamente alcanza a unos cuantos. Pero Jesús dio su vida por todos los seres humanos de aquel tiempo y también por los que venían. De ésta manera se hizo el hombre más grande en toda la faz de la tierra en toda la historia humana. Su amor y su servicio no fueron solamente hacia una civilización o un siglo, sino por todos los hombres y por todos los tiempos.

Sería llamado Hijo del Altísimo. En muchos pasajes de la Biblia menciona cómo Dios mismo reconoció a Jesús como su Hijo Amado. Cuando fue bautizado por Juan el Bautista y cuando se transfiguró ante tres de sus discípulos. Pero en Romanos 1:4, dice claramente: “que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, Así, la resurrección de Jesús fue el más claro y contundente ejemplo de que Jesús es el Hijo de Dios.

El Señor Dios le dará el trono del David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. A través de Jesús Dios cumple su promesa que de la casa de David saldría el Mesías. Pero también manifiesta que su reino será glorioso y victorioso como lo fue el reino de David. También, representa que Jesús reinaría con paz y justicia, así como David también buscó reinar con paz y justicia. Pero David no lo pudo lograr porque finalmente había pecado en él. Pero el reinado de Jesús sería perfecto, por eso es que el hecho de que reina para siempre es una gran noticia, pues tendremos un rey justo por siempre. Los reinos del mundo causan solamente dolor y tristeza. Por eso es necesario que sean cambiados los gobernantes con cierta frecuencia. Venezuela supo bien que no vale la pena tener un dictador, por eso a pesar de las amenazas de Hugo Chávez, aún los mismos chaviztas le dieron la espalda a su propuesta de alargar su gobierno otros veinte años. Los americanos también le dan la espalda al gobierno de Bush. Y la historia de los emperadores siempre termina en traiciones o golpes de estado. Pero el reino del Mesías va a ser de gran gozo y felicidad para los hombres, porque ciertamente va reinar con paz y justicia.

Doy gracias a Dios porque envió a su Hijo Jesucristo para que salvara a los hombres de sus miserables vidas en pecado, y nos diera una vida llena de paz y de gozo verdadero. Doy muchas gracias a Dios porque también me deja ver cómo crecen muchos que tienen el amor hacia Dios, y cómo dejan que Dios sea el rey en sus vidas. Aunque Satanás dio un golpe muy fuerte a ésta obra, los pastores que fueron establecidos éste año poco a poco están creciendo con una fe madura y firme en Dios. También Dios está estableciendo a muchos discípulos de Jesucristo. Y éste año hizo que por fin el evangelio fuera expandido en Guadalajara haciendo que cada fraternidad sirviera un centro universitario diferente. Así, oro porque nuestro Señor Jesús sea Rey en la vida de muchos jóvenes universitarios.

María todavía dudó un poco sobre cómo ser haría esto, pues claramente ella era virgen. Por eso el ángel le explicó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” (v. 35) Jesús tiene una parte humana, porque nació de María. Esto era muy importante, pues por eso es que Jesús puede comprender todos nuestros sufrimientos y debilidades. Por eso sabemos que si nos acercamos a Jesús, él podrá entendernos perfectamente. Pero por otro lado, Jesús también tiene divinidad. Él nació a través del Espíritu Santo, por lo que no hay pecado en él. Esto también era necesario, pues si iba a pagar la deuda del pecado, no podía ser pecador. Por eso en Hebreos 4:15, dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. De ésta manera, Jesús se hizo el mediador entre los hombres y Dios. Jesús se hizo nuestro abogado.

Pero el ángel también entendió que María necesitaría un poco más de apoyo, por eso le contó de la situación de Elisabet. Finalmente le dijo: “porque nada hay imposible para Dios.” (v. 37) Cuando oyó esto María, ella entregó por completo su vida a Dios para que le usara según su voluntad, y dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” (v. 38) María reconoció que para Dios no hay nada imposible, y que se miró a sí misma y se reconoció delante de Dios como su esclava. Ella se entregó totalmente para que Dios hiciera con su vida como Él quisiera, aunque esto significara que debía pasar muchas angustias y tristezas, y aunque ella tuviera que dejar a un lado sus sueños y sus deseos.

En el aceptar la gracia de Dios, naturalmente viene también la cruz. Muchos esperan que servir a Dios sea todo color de rosa. Pero la verdad es que siempre hay problemas, tribulaciones, tristezas, persecuciones y retos, porque la corriente del mundo es fuerte, pero nosotros vamos en contra de ésta corriente. El simple hecho de servir alguna actividad en la obra del Centro lleva también su cruz, pues tenemos que enfrentarnos a diferentes caracteres. Cuando guiamos, sufrimos porque no nos hacen caso o nos presionan muchos. Cuando participamos, porque tenemos que soportar el temperamento o la actitud de quien guía. Otras veces porque pensamos que no somos las personas más indicadas para guiar o participar en esa actividad. Pero en ésas cosas hay una gran bendición de Dios, porque con cada cosa que hacemos Dios nos dio la oportunidad de alabarle. Y mientras hay otros muchos que quisieran servir en lo que nosotros hacemos, Dios no los escogió a ellos.

Servir el evangelio es el trabajo más glorioso en éste mundo. Los hombres no lo entienden porque no rinde alguna ganancia visible. Sin embargo, nosotros estamos invirtiendo en los tesoros celestiales. Aun su majestad Michael Jordan tuvo que pagar $168 millones de dólares ante su divorcio. Pero en éste negocio de servir el evangelio no presenta ninguna pérdida, pero hay que sudar mucho. Los negocios del mundo son como meterse a vender drogas. Deja muchas ganancias a corto plazo, pero hay mucha inseguridad y solamente daña la vida de otros. Por otro lado, el servir el evangelio es como un negocio bien hecho. Primero hay que trabajar mucho para que la empresa crezca. Pero luego da mucha satisfacción, seguridad y beneficios. A esto es a lo que nos llama Dios. Para servir a Dios hay que dejar a un lado muchos sueños propios, deseos, comodidades, amistades e incluso familias. Pero es seguro que tendremos gran recompensa en el reino de los cielos. Por eso en Marcos 10:29 y 30 Jesús enseñó y prometió, diciendo: “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

Oro porque tenga puesta la mirada siempre en las promesas de Dios, y tenga el corazón de María que se humilló totalmente ante Dios y se entregó para hacer su voluntad, y así también yo pueda servir la gran obra de Dios. Muchas veces viendo a varios de mis amigos que les va bien en sus trabajos y hacen cosas muy interesantes tengo ganas de aventurarme con ellos. Un amigo probablemente se va a Seattle a trabajar para Microsoft en Enero, otro probablemente iba a entrar a Intel, y otro en Motorota en el diseño de radios de corto alcance, y me preguntaba si yo también podría trabajar en algo a esa escala. Pero cuando volteo a ver a los pastores y ovejas reconozco que ésta es una obra más grande y más importante que trabajar para Microsoft o Intel. Es una obra gloriosa el servir a Dios porque es la obra de rescatar y salvar la vida de los hombres. Oro para que vencer mi deseo de éxito humano y mi propia gloria a través de ello, y busque la gloria de Dios. Oro porque así Dios me pueda usar como instrumentos suyo para la obra de salvación de los jóvenes universitarios.

De los versículos 39 a 56, María visita a Elisabet. María no fue con sus amigas o sus papás, sino buscó a Elisabet. En lugar de buscar a las personas del mundo, buscó a una persona espiritual que vivía la gracia de Dios. Elisabet, cuando supo que Dios había elegido a María para ser la madre del Mesías, le fortaleció para que creyera en la promesa de Dios. Elisabet no compitió porque su hijo fuera más importante que el hijo de María, sino que tuvo ojos espirituales y un pensamiento espiritual, y se alegró del plan de salvación de Dios. Así, en el tiempo en el que María necesitaba ser fortalecida, le dio palabras de fortaleza. María fue fortalecida porque buscó a un siervo de Dios, y Elisabet fue de gran bendición porque ella vio las cosas con los ojos de Dios. A través de ello, María hizo un cántico hermoso alabando a Dios.

Oro porque yo pueda ser de fortaleza para otros. Cuando algunos se fueron y dejaron la obra, pensé mucho en que realmente yo no hice mucho para impedirlo. Pensando en ello, me di cuenta que no compartía muchas cosas con ellos, y con otros, aunque compartía tiempo con ellos, no hablaba de las cosas espirituales. Últimamente también ha habido algunos que andan debilitados, por eso les busqué para hablar con ellos. Agradecí mucho a Dios que, a pesar de sus problemas, ellos tienen lucha para servir la obra de Dios. Pero también reconozco que debo orar mucho más y debo estudiar más profundamente la palabra para poder ayudar a cualquier persona en cualquier momento. Así como Elisabet pudo ayudar correctamente a María y le pudo fortalecer para cargar con la misión que Dios le dio, quiero poder ser de fortaleza para otros. Por eso oro para que me discipline a mí mismo a través de no faltar a la oración de la madrugada y el escribir el Pan Diario diariamente, y oro por escribir Sogam sin falta cada semana meditando en cada palabra de Dios. También oro porque cada día prepare profundamente los estudios y salga a pescar y busque a las ovejas. Oro que Dios me haga un instrumento útil para su obra.

Una palabra: He aquí el siervo del Señor, hágase conmigo conforme a su voluntad.

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