Wednesday, August 20, 2008

Buen soldado de Jesucristo


BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO


PALABRA/ II TIMOTEO 2:1-13

V. CLAVE/ II TIMOTEO 2:3, 4


Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.



Estando Pablo en la cárcel, Timoteo tendría muchas luchas interiores. Muchas dudas le agitarían y muchos temores entrarían en él. Por eso Pablo quiere fortalecer a Timoteo. Le hace recordar el espíritu de un siervo de Dios, esto es el de un soldado de Jesucristo. Oro porque a través de ésta palabra también pueda formar en mí un espíritu de soldado para servir la obra de Dios.


En los versículos 1 y 2 Pablo le dice a Timoteo que se esfuerce en la gracia que hay Cristo Jesús y que encargue la palabra a hombres fieles, idóneos para enseñar también a otros. Pablo le dice que sea esforzado. En otras versiones expresan éste versículo diciendo que sea fuerte. Como estudiamos en la palabra anterior, Timoteo tenía una actitud débil. Con facilidad le ganaba la impotencia cuando era fuertemente atacado. Pero Pablo le dice que en Cristo Jesús él puede ser fuerte. Con ésta actitud, también él debía de seguir enseñando la palabra aún en los tiempos difíciles encargando también a otros. ¿A quiénes debía encargar la palabra? Dice que encargue a las personas fieles. ¿Quiénes son las personas fieles? Son los que son responsables, los que dependen en Dios para hacer las cosas. A ésta clase de personas son a las que se les debe encargar la obra de Dios, pues ellos son los que seguirán levando el evangelio.


Para poder cumplir con éstas cosas, Pablo le dice el secreto de los siervos de Dios. Los versículos 3 y 4 dicen: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.” El carácter de los siervos de Dios es que son como soldados.


¿Cómo son los soldados? Los soldados son los que han decidido dar su vida por su país. Ellos son los héroes de una nación, pues dejan a un lado los asuntos personales, asuntos familiares, asuntos sociales y demás para servir a la nación. Son los guerreros que salen al campo de batalla para darle la victoria a su país, aún a costa de sus vidas. Los soldados no ven por su propio bien, sino que ven el bienestar de su nación. Los soldados no ven por su propia familia, sino ven el bienestar de todas las familias. Viendo la película 10,000AC, Tic Tic, el cazador más viejo de la tribu, le dijo a D’Leh, un joven que había sido escogido para ser líder de varias tribus: “Un buen hombre traza un círculo alrededor de sí mismo y se preocupan por los que están dentro. Su mujer, sus hijos. Otros hombres trazan un cirulo más grande y ponen dentro a sus hermanos y hermanas. Pero algunos hombres tienen un gran destino. Ellos deben trazar un círculo alrededor de ellos que incluya a muchos, muchos más.” Ellos son fuertemente entrenados para que puedan soportar cualquier situación durante la guerra. En México no existe una imagen fuerte sobre el ejército, pues el ejército mexicano no es exigido tan fuertemente como en otros países. Pero en lugares como Corea y Estados Unidos son un símbolo nacional. A ellos se les maltrata como si fueran bestias de carga, no como seres humanos, pero a través de esto aprenden a soportar todas las presiones y a hacerse fuertes aún en las situaciones más peligrosas. Y con todo ello, ellos aprenden a ser fieles hasta el final a sus generales. En el libro El imperio de los dragones aparecen un grupo de soldados romanos que fueron traicionados al saber que eran muy fieles al César. Para recuperar el bienestar del Imperio, debían de terminar con una misión que los llevaría hasta China. En el camino hasta China hubo un punto en la historia donde ellos tuvieron la oportunidad de regresar a Roma. Los romanos querían regresar a Roma, pues no le hallaron sentido a ir a aquel país tan retirado y extraño, por lo que el General le dijo a sus dos centuriones y el par de soldados que iban con ellos que si querían, regresaran a Roma, pero él iría hasta donde fuera necesario para cumplir con su misión. Finalmente todo el grupo de soldados romanos siguieron a su general, y en China murieron defendiendo a su general y la misión que ellos tenían. Como éste, hay muchas historias plasmadas en libros, películas y series de televisión donde podemos ver el ideal de un soldado.


Nosotros somos soldados de Jesucristo. Fuimos tomados y apartados para servir al mundo con el evangelio. Cuando fuimos establecidos discípulos y pastores, juramos diciendo ‘Uno, soy soldado de la cruz de Jesucristo.’ Los cristianos actuales han perdido mucho éste espíritu de soldados. Van a la iglesia y a los estudios bíblicos, pero no tienen el espíritu de sacrificar todo por servir la obra de Dios. Por causa de esto muchas iglesias han dejado de enviar a los misioneros a otros países. Cada vez son menos las instituciones que crecen misioneros, solamente crecen pastores para que sirvan su localidad. Los miembros mismos de las iglesias buscan más una vida cómoda y actividades divertidas, que invertir su tiempo en leer la Biblia y estudiarla personalmente. Pero aún hay unas iglesias que luchan por guardar ése espíritu de soldados, y UBF es una de ellas. Muchos llegan a cansarse y reclamar: ¿Por qué tantas reuniones diarias? ¿Por qué tanto estudio de la Biblia? ¿Por qué tanto escribir Sogam y Pan Diario? ¿A qué horas podemos descansar y divertirnos? Pero, pensando en los soldados, ninguna de éstas preguntas son cuestionables. Los soldados entrenan tan duro que algunos mueren en los entrenamientos. Cuando están en guerra, no existen las vacaciones ni las diversiones, sino que deben de estar totalmente concentrados en la batalla. Quien se relaja y quiere descansar en medio de la guerra, ese seguro que muere. Nosotros estamos en pleno campo de batalla contra Satanás, así que no podemos estar buscando divertirnos y descansar, sino que tenemos que estar tensos todo el tiempo preparando los estudios bíblicos, leyendo la Biblia, sirviendo las actividades del Centro y saliendo a las universidades a invitar a los estudiantes al estudio bíblico. Los soldados no ponen como razón o pretexto no ir a la guerra porque tienen que ayudar a sus padres en el campo, ni porque su esposa esté embarazada, ni porque su hijo esté enfermo. Ellos, aún con todo el dolor en su corazón, dejan todo esto a un lado para defender el bienestar de su nación. Nosotros también, como soldados de Jesucristo, debemos tener el espíritu de dejar todo, aún cuando nos duela en lo más profundo de nuestro ser, para servir la obra de evangelización de los campos universitarios.


Durante la Conferencia Internacional, en el estudio de grupo con M. Don Kuper, él nos platicó de una experiencia suya. Su padre estaba en el hospital enfermo de gravedad con cáncer y los doctores no le dieron muchos días de vida. En aquel entonces él había sido invitado a la Conferencia de Reporte de Misión Mundial en Corea. Ante esa situación, el M. Don Kuper decidió por fe ir a la conferencia. Sus hermanos y otros familiares le criticaron mucho por dejar a su padre en el hospital e irse a la conferencia, hasta dejarle de hablar, pero M. Don Kuper nos dijo que su primera responsabilidad era ante el Señor, no ante su padre o su familia. Cuando regresó, su padre había fallecido, pero el misionero tuvo convicción de que hizo lo correcto ante Dios y por ello Dios también le pudo usar grandemente para servir la obra de Misión Mundial hasta ser el director de la obra de un país, Argentina.


Dios busca y usa a los hombres fieles, que tengan un carácter de soldado para servir la obra de Dios. Si en nuestro corazón hay otras cosas antes de la obra de Dios, no podemos ser instrumentos útiles para la obra de Dios, pues cualquier cosa nos va a detener de servirle a él. Como los soldados, para servir a Dios hay que sacrificar mucho, llorar mucho, dolernos mucho. Pero al final, cuando Dios nos de la victoria, porque tenemos asegurada la victoria si luchamos como buenos soldados de Jesucristo, podremos disfrutar de un gozo, paz y felicidad que no tendremos palabras para poder describirlas.


¿Pero cómo podemos nosotros sacrificarlo todo por Dios? ¿Por qué entregar todo de nosotros a Dios? Porque Cristo murió por mí en la cruz. Por justicia, yo debía morir por causa de mis pecados. Según la ley, debía ser condenado al infierno donde arde con fuego y azufre. Pero por la gracia de Dios, por su amor y misericordia hacia mi vida, me permitió conocer su palabra y con ello me ayudó a reconocerme como pecador para ser salvo en la sangre de mi Señor Jesucristo. ¿Quién más merece todo mi amor y mi respeto que aquél que dio su vida por mí para que yo pudiera seguir vivo? ¿Quién más merece toda mi fidelidad y mi honor sino aquel que me creó y me dio vida?


Oro para que toda mi vida la entregue a Dios y solamente a Dios. Yo reconozco que soy el más pecador de todos, porque siendo que desde mi niñez conocí la palabra de Dios, en mi vida he cometido pecados abominables delante de él. Los que nacieron en el mundo y se volvieron a Dios cometieron muchos pecados por ignorancia, pero yo estaba consciente de las cosas que hacía. Pero aún así, Dios me perdonó, me enseñó y me disciplinó, y continuamente quiere usarme para su obra. Todavía me cuesta trabajo negarme a mí mismo para perdonar a algunas personas, todavía me cuesta trabajo entregar a Dios el cien por ciento de mi tiempo para servir su obra, y me cuesta trabajo quebrar todos mis sueños para servir a Dios. Pero oro porque siga luchando y entrenándome para ser un buen soldado de Jesucristo. Oro porque me discipline en orar tres veces al día todos los días y a participar sin falta a la oración de la madrugada. Y oro porque desde que comiencen clases, diariamente vaya a campus a invitar al estudio bíblico y sin falta trabaje para cumplir con diez estudios uno a uno cada semana. Oro porque derrame mi vida para el Señor, y en éste tiempo que preparamos la Conferencia de Otoño sin cesar sirva con oración y preparación de la palabra para que 60 ovejas participen a la Conferencia y sean establecidos los candidatos a discípulos.


Una palabra: Uno, soy soldado de la cruz de Jesucristo.

0 notes:

Post a Comment