Sunday, August 31, 2008

USE BIEN LA PALABRA DE VERDAD

USE BIEN LA PALABRA DE VERDAD

PALABRA / II TIMOTEO 2:14-26
V. CLAVE / II TIMOTEO 2:15

En la palabra anterior Pablo le enseña a Timoteo a ser un buen soldado de Jesucristo. Pablo le dice a Timoteo que entregue totalmente su vida a Dios, así como los soldados entregan totalmente sus vidas al servicio de la nación. En ésta palabra Pablo exhorta a Timoteo a que se prepare como un obrero aprobado delante de Dios. Esto es, que se prepare bien para servir la palabra a las ovejas y en la iglesia.

De los versículos 14 al 18, Pablo exhorta a Timoteo que deje a un lado las contiendas y las palabrerías. En aquel tiempo las ideas del judaísmo y el gnosticismo atacaban mucho a la iglesia. Esto trajo mucha discusión entre los cristianos. Algunos, por tratar de mostrarse más cultos para aquel tiempo. Comenzaron a estudiar la filosofía griega que era el non plus ultra de la educación y cultura. Pero al no guardar la palabra, comenzaron a combinar las ideas filosóficas con las enseñanzas bíblicas. De ésta manera torcieron la palabra negando la resurrección y la comunión entre el espíritu y la carne dándole prioridad a uno y negando al otro. Pero llegaba el problema de que los que querían guardar la palabra, en lugar de ayudar a los otros a comprenderla y entender por qué estaban mal las ideas filosóficas, comenzaban a discutir con los otros generando un ambiente de tensión.

Las contiendas, las discusiones, solamente generan tensión, y luego enojo. Estas cosas finalmente no ayudan ni a pastores ni ovejas. Cuando apenas comencé a salir a pescar a campus, muchas veces me enfrenté a ovejas que tenían un gran rencor hacia la iglesia en general. Ellos estaban llenos de las ideas filosóficas y de otras corrientes ideológicas. Criticaban las acciones de la iglesia y lo que decía la Biblia defendiéndose con los pensamientos humanistas. En aquel entonces comencé a atacar las ideas de aquellos estudiantes, y lo que había pensado en hacer una invitación al estudio bíblico, se volvía en una batalla campal para demostrar quién tenía la razón. En ese tiempo M. Timoteo en varias ocasiones nos dijo que no era necesario pelear con las ovejas, sino que debíamos sembrar la palabra. Yo nunca había salido a pescar con M. Timoteo, pero parecía que él sabía todo lo que yo hacía cuando salía a pescar, como si me estuviera espiando. Me di cuenta de que en realidad no sembré nada de la palabra en esas ovejas, sino que probablemente hice que la herida espiritual que tenían se agrandara, y yo perdiera el amor y el corazón de pastor hacia las ovejas. Desde entonces, cada vez que encuentro ovejas así en campus, oro en mi interior para que Dios me de las palabras adecuadas para servirles, y provocar una guerra.

Pero en mí sigue habiendo éste discutir. En la Conferencia Internacional, M. Don Kuper dijo en el estudio de grupo que muchas veces a los más difíciles de amar son a los colaboradores, porque siempre tenemos expectativas más altas de ellos y tenemos un trato más personal con ellos. Yo conozco mis luchas y me esfuerzo en corregir mi actitud y mi carácter, pero no siempre lo logro. Pero cuando veo a otros, veo solamente lo que hacen, pero no pienso en las luchas que han de tener cada uno. Por eso me ha costado mucho trabajo servir a algunos colaboradores en el Centro. A los pastores menores, discípulos y ovejas, me esfuerzo en servirles, pero de los pastores mayores tengo altas expectativas, y cuando hacen algo que me parece incorrecto, solo discuto con ellos.

¿Cómo ayudarles y servirles tanto a ovejas como a los colaboradores? En el versículo 15 Pablo le dice a Timoteo la actitud del siervo de Dios.

Primero, este debe ser un obrero diligente en presentarse a Dios como aprobado. Los obreros aprobados por Dios son aquellos que se esfuerzan en servirle y hacer las cosas conforme a su voluntad. ¿De qué siervo se agrada más su señor? Del que deja de hacer otras cosas para hacer las cosas que su señor le manda que haga. De aquel siervo que se esfuerza lo más que puede por hacer las cosas lo mejor posible. El señor no se agrada del siervo que lleva más tiempo con él, sino del que se esfuerza en agradarle. El siervo que es aprobado ante su señor no tiene nada de qué avergonzarse, pues hizo todo lo que se le mandó que hiciera. Sin embargo, el mal obrero es aquel que siempre tiene excusas para todas las cosas que hizo o dejó de hacer. Son ociosos y negligentes. En nuestra actualidad, en las empresas es igual. No suben de puesto aquellos empleados que llevan más tiempo trabajando en la compañía, sino aquellos que los jefes les inspiren confianza, no importa que lleven poco tiempo. Así, el siervo aprobado por Dios debe esforzarse lo más que puede para lograr cumplir la voluntad de Dios. Debe ser estricto en su manera de vivir para vivir conforme al deseo de Dios, no conforme al deseo de su propio corazón. Debe ser un estudioso académico de la palabra para no dar lugar a ser atacado por otras doctrinas.

Segundo, debe usar bien la palabra de verdad. Dios se manifestó a los hombres a través de su palabra. Nosotros no conocimos a Dios porque se nos apareció en una revelación divina o en sueños, sino que fuimos invitados a estudiar la Biblia, y a través del estudio de la palabra de Dios, poco a poco fuimos conociendo a Dios. Su verdad fue revelada a través de su palabra, y a través de su palabra también conocemos su voluntad. Nosotros no descubrimos la existencia de Dios, sino que Dios se reveló a nosotros mediante su palabra. Por eso, el cristiano debe estudiar continuamente y profundamente la palabra de Dios, pues una fe sin la palabra de Dios se puede desviar. El apóstol Pablo, antes de ser apóstol, fue un joven que tenía un gran celo por las leyes de Dios. Pero cuando él tuvo celo por la ley de Dios sin comprender el corazón de Dios ni estudiar profundamente la palabra de Dios sino que solamente creyó en lo que sus maestros fariseos le decían, se volvió un hombre que persiguió a los cristianos, haciéndose el enemigo número uno de Dios. Pero cuando él se fue a Arabia para estudiar tranquila y profundamente la palabra de Dios, pudo descubrir la verdad de Dios.

Pablo compara a los obreros con los utensilios que hay en una casa. Hay utensilios de oro y plata, así como también los hay de madera y barro. Pero no importa de qué material están hechos, sino para lo que sirven, si son para hacer cosas honrosas o deshonrosas. Así también en los obreros de Dios, las cualidades humanas no son importantes, sino su corazón delante de Dios. El que está limpio en Jesús, éste es instrumento de horna para Dios, y útil para él. Por eso Pablo exhorta a Timoteo, y a nosotros también, a que huyamos de las pasiones juveniles, y más bien guardemos la justicia, la fe, el amor y la paz. Finalmente, Pablo le dice que no sea contencioso, sino amable, apto para enseñar, sufrido, manso para corregir. De ésta manera, Dios quizá permitirá que se arrepientan y conozcan la verdad.

Oro para tener éste actitud del obrero aprobado de Dios. Oro para poder tener un corazón manso para corregir, y aprenda a ser apto para enseñar y ser sufrido para servir a otros. Por eso, oro para que me esfuerce en disciplinarme a mí mismo para presentarme ante Dios como un obrero aprobado que usa bien la palabra de verdad. Oro para que sin cesar ore para tener un corazón y un interior manso para servir la obra de Dios, y en lugar de contender con otros, use la palabra de Dios adecuadamente para servir a los demás, en lugar de querer manifestar mi opinión o mi pensamiento. Por eso, oro porque sin falta ore tres veces al día diariamente, y sin falta lea cinco capítulos de la Biblia diariamente. De ésta manera pueda esculpir en mi corazón una forma de vida y una actitud bíblica ante todas las situaciones, dejando a un lado mis pasiones juveniles los cuales sólo son fuente de problemas con otros.

Oro también porque pueda enseñar bien ésta palabra a otros, para que sean levantados obreros que sean diligentes en presentarse ante Dios aprobados, y que usen bien la palabra de verdad. Por eso, también oro por salir diariamente de lunes a viernes a pescar sin falta sirviendo a las ovejas en campos universitarios.

Una palabra: Quitar las contiendas para presentarme diligentemente como un siervo aprobado por Dios usando bien la palabra de verdad.

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