Tuesday, February 24, 2009

Dadles vosotros de comer

DADLES VOSOTROS DE COMER

PALABRA/ LUCAS 9:1-17

V. CLAVE/ LUCAS 9:13

Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud.

En ésta palabra Jesús envía a los discípulos a predicar de dos en dos, y después alimenta a los cinco mil con cinco panes y dos peces. A través enseña a los discípulos a ser siervos que tienen responsabilidad por las ovejas y tienen el corazón de pastor. Oro por aprender también a responsabilizarme de las ovejas y servirles con corazón de pastor.

Habiendo pasado los discípulos con Jesús un tiempo, Jesús envió a sus discípulos a un viaje de misión. Pero para éste viaje de misión, dice el versículo 1, Jesús les preparó dándoles poder y autoridad sobre los demonios, y para sanar enfermedades. Para que ellos fueran a predicar, Jesús no hizo que desde un mes antes se levantaran diario a correr 5 km. Tampoco los tuvo ocho horas diarias estudiando libros de historia, filosofía, economía y artes. Ni siquiera les dio una clase de introducción a la teología. Para enviarles, Jesús solamente les dio a sus discípulos autoridad y poder sobre los demonios y para sanar enfermedades. El apóstol Pablo conoció claramente qué guerra es la que los cristianos enfrentamos: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Ef. 6:12)

Jesús da a sus siervos éste poder para predicar el reino de Dios y sanar a los enfermos. Por eso cuando salimos a campos no es necesario dudar de si podremos o no hacerlo. El predicar el evangelio no es por causa de un conocimiento especial o una habilidad especial que tengamos, sino que es puramente la autoridad que Jesús da. Los discípulos de Jesús tampoco eran gente especial de su tiempo. No eran de la clase intelectual, ni tampoco de sector con poder. Eran hombres comunes y corrientes. Sin embargo, porque ellos recibieron la autoridad a través de Jesús, ellos pudieron hacer una gran obra.

La misión que les dio fue que predicaran el reino de Dios y sanaran a los enfermos. A través de esto podemos ver el punto de vista de Jesús sobre el problema del mundo. Aunque en aquel tiempo los judíos estaban sufriendo en varios aspectos, Jesús envió a sus discípulos a predicar el reino de Dios y sanar enfermos. Políticamente Israel estaba siendo oprimido por el gobierno romano, que aunque proclamaban la paz a través de Roma, no era otra cosa que una opresión militar. Económicamente eran saqueados por Roma y los ricos a través de la cobranza de impuestos. Socialmente estaban destrozados por el ambiente del siglo que los rodeaban. Y espiritualmente tenían sed y hambre de la palabra porque los líderes religiosos de aquel tiempo solamente oprimían al pueblo en lugar de enseñar la palabra de Dios. De entre todos los problemas que sufría el pueblo, Jesús solamente encargó a sus discípulos el espiritual. La raíz de todos los problemas del hombre es el pecado. Cuando el hombre que estaba en el huerto en Edén codició ser como Dios, entró el pecado en el hombre y con ello llevó al hombre a hacer todo el montón de males que ha cometido en toda la historia.

Aunque se traten de resolver los problemas políticos, económicos y sociales, si el problema espiritual del hombre no está resuelto, siempre van a haber problemas en la vida del hombre. Hubo un hombre que quiso abolir el poder de los reyes y los burgueses, y se levantó haciendo una gran guerra. Muchos intelectuales de aquel tiempo apoyaron a éste hombre. Románticos e idealistas como Beethoven compusieron obras en honor de aquel hombre que traería la justicia y la igualdad. Pero cuando terminó la guerra, ese hombre se declaró a sí mismo Emperador de Francia y Rey de Italia. Muchos años después, otro hombre quiso buscar la igualdad social y económica e instituyó una política donde no hubiera diferencia de clases sociales. En papel estaba todo muy bonito, pero a la hora de ejercer, mostró todos los problemas que contenía esa idea, por lo que solamente le quedó el nombre de Socialismo Utópico, porque era algo imposible de implementar. Para solucionar los problemas sociales, económicos y políticos, a lo largo y ancho de la historia ha habido innumerable cantidad de tratados y pactos. Todos parecen solucionar un problema, pero solamente es por un tiempo. Ni los tratados de paz han traído verdadera paz a los países, ni los tratados comerciales le han traído riqueza a las naciones. Ni estando organizaciones internacionales como la ONU o FMI han servido para mejorar la situación. A lo mejor han amortiguado un poco para que no esté peor de lo que está en la actualidad, pero no han podido solucionar ningún problema.

Por otro lado, Dios ha mostrado cómo el evangelio cambia a las sociedades, naciones y al mundo entero. Países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos manifestaron cada uno su grandeza en su tiempo cuando fueron países que se crecieron a los siervos de Dios y enviaron a los misioneros a servir a otras naciones. No es casualidad que éstos países sean tan influyentes en el mundo.

México es un país en donde ni los mismos mexicanos le ven futuro. Los jóvenes se decepcionan cada vez más de la preparación académica al ver que los que más prosperan son los narcotraficantes. También, un muchacho de los que limpian los carros en las calles o limpian vidrios en los semáforos gana mucho más que un obrero y a veces más que un profesionista. La gente no ve en los políticos alguna luz de esperanza que vaya a llevar a México a ser una nación exitosa, por lo que en cada elección tienen que escoger al menos peor, al que haga caer menos a México. Sólo a través de que los hombres conozcan el evangelio, van a recuperar la esperanza verdadera y van a levantarse con visión, aún en un tiempo oscuro como el que vivimos.

Cuando Jesús envío a sus discípulos les mandó a que no llevara ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas (v.3). Y que donde les acepten se quede allí, y en la ciudad que no les recibieran, que sacudieran el polvo de sus pies, y se fueran de allí. Jesús les priva de que lleven cosas en éste viaje de misión para que sus discípulos aprendieran a depender solamente en Dios. Aún en la ciudad a donde llegara, les manda a no buscar casa, sino quedarse en donde les reciban primero, confiando en que ése lugar es el que Dios tenía preparado para ellos. Para servir la obra de Dios, hay que confiar en Dios, no buscar lo que yo quiero o yo pienso que es mejor.

Nuestro Señor nos dio autoridad para servir el evangelio para sanar tanto espiritualmente como físicamente a los hombres que tienen tantas heridas en su vida. Oro porque oigamos ésta voz de Jesús que nos envía a predicar el reino de Dios y sanar a los enfermos, y reconozcamos que él nos dio esa autoridad, y a través de ello, podamos hacer una gran obra de Dios. A comienzos de éste movimiento de pesca tenía muchos pensamientos negativos, y aunque iba a campos, no podía servir bien la invitación de las ovejas. Pero esto es porque sigo confiando mucho en mi propia capacidad y sigo calculando si aceptarán o no el estudio bíblico con mis propios prejuicios. Oro porque sirva la obra de Dios confiando en Dios. Él me dio la autoridad y el poder para echar fuera a los demonios y sanar a los enfermos, y en campos hay muchos que sufren por las enfermedades interiores y exteriores. Oro porque cada día luche para orar y confiar en el poder de mi Señor y confiar en que él me ha dado autoridad para servir su evangelio.

Cuando todos regresaron del viaje de misión, Jesús escuchó todo lo que los discípulos habían hecho. Ellos sirvieron la obra con pasión, al grado de que hubo un gran alboroto entre la gente. Incluso Herodes y el pueblo llegó a pensar que tal vez Juan el Bautista había resucitado, o que Jesús era alguno de los profetas del pasado (v6-9). Luego de escuchar el reporte que dieron los discípulos, Jesús quiso llevarles a un lugar tranquilo para que descansaran un poco.

Pero la gente vio cómo Jesús se iba con sus discípulos al otro lado del lago. Entonces, ellos fueron a toda prisa a alcanzar a Jesús. Cuando la multitud le dio alcance, Jesús les vio, y comenzó a enseñarles del reino de Dios y a curó a los enfermos. Jesús no reprochó a la multitud que sin ningún respeto llegó inesperadamente a donde Jesús estaba. Dice en el evangelio de Marcos que Jesús les recibió, porque al verles tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas que no tenían pastor. Pero el sol comenzó a tomar su rumbo hacia las montañas, y la noche comenzaba a tomar su lugar. Los discípulos se percataron de aquello, y sintieron que debían tomar responsabilidad del asunto. Ellos no sentirían queja de tener que servir a las ovejas. Al contrario, estarían gustosos de servirles. Pero eran tantos y ellos tan pocos, que no tenían ni la más remota idea de cómo podrían hacerle para solucionar el problema del hambre. Así que a lo mejor que llegaron era que despidieran a la gente y que cada quien se encargue de su problema.

Cuando ellos dijeron esto a Jesús, él les respondió: “Dadles vosotros de comer.” (v.13) En el evangelio de Juan dice que Felipe ya había hecho cuentas, y ellos no tenían el dinero suficiente para poder comprar alimento para todos. ¿A caso Jesús no sabía hacer cuentas? Jesús conocía bien la situación económica de los discípulos. Él sabía que ellos no tenían ni para ellos mismos. Entonces, ¿por qué les dice que alimenten a toda esa multitud? Jesús quería que los discípulos no huyeran de las responsabilidades. Ellos sirvieron a las ovejas hasta donde pudieron, pero en cuanto vieron que estaba fuera de sus manos, quisieron deslindarse de esa responsabilidad.

Cuando ellos oyeron las palabras de Jesús, ellos le mostraron la situación en la que estaban. Ellos no tenían más que cinco panes y dos peces. Entonces Jesús les mandó a que juntaran a las personas en grupos de cincuenta, y se sentaran. Luego tomó los alimentos, los bendijo, y los partió. Y les dio a sus discípulos para que los llevaran a la multitud. Cuando todos acabaron de comer, recogieron de lo que sobró, doce cestas llenas.

Jesús no quiere que abandonemos a las ovejas, sino que seamos responsables de ellas. Nosotros nada podemos hacer para ayudarles, pero Jesús tiene poder. Jesús hizo participar a los discípulos en servir los alimentos a la multitud. Hizo que vieran que pueden servir a las ovejas si llevan esos cinco panes y dos peces a Jesús.

Oro porque tenga ésta fe de servir a las ovejas llevando mis cinco panes y dos peces a Jesús. Ha habido muchas ovejas a las que he abandonado cuando comienzan a tener alguna situación difícil. Aunque un tiempo me esfuerzo, luego las abandono pensando en que no debo perder mi tiempo en esa oveja cabeza-dura, porque estoy dejando pasar a otras que a lo mejor tienen mejor actitud para aceptar. Pero cuando Jesús sirvió a la multitud, les sirvió a todos sin abandonar a ninguno. Él vio a cada uno como ovejas que no tenían pastor, y les compartió el evangelio. Y no dejó que sus discípulos abandonaran a ninguna oveja, sino que se hicieran responsables de ellas hasta el final. A veces por prejuicio, otras veces por no querer esforzarme, y otras veces por simple comodidad, he dejado de llamarles a las ovejas e insistirles a que continúen estudiando la Biblia. A demás, ¿qué puedo hacer yo como para que ellas cambien su forma de pensar y acepten estudiar la Biblia? Pero a través de esta palabra Dios me hace recordar que la obra la hace él, yo solamente sirvo. Mi Señor solamente me requiere que yo ponga un poco de esfuerzo venciendo mi prejuicio y mi pensamiento negativo, y él va a hacer lo demás. Mi Señor quiere que solo le dedique un tiempo en buscar a las ovejas, y él va a trabajar en sus corazones.

Oro para que no vea solamente mis limitaciones que me impiden servir a las ovejas, sino que entregue a Dios lo que tengo, mi tiempo, mi esfuerzo, mi juventud, para que solo él las tome y los use. Así, él pueda hacer una gran obra da través de mi vida. Oro porque en éste movimiento de pesca entreguemos un poco de lo que tenemos, saliendo a pescar, orando y buscando a las ovejas, y podamos cumplir con 300 invitaciones cada fraternidad en éste movimiento de pesca, y en éste año sean establecidos tres discípulos por cada fraternidad.

Una palabra: Dadles vosotros de comer.

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