Tuesday, June 9, 2009

GUARDA Y HAZ TODO

GUARDA Y HAZ TODO

Palabra/ Josué 1:1-18

V. Clave/ Josué 1:7

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

En ésta palabra, Dios llama a Josué para que se encargue del pueblo de Israel. Moisés había muerto, y el pueblo se encontraba todavía del otro lado del Jordán. En ése tiempo en el que nadie sabía de lo que acontecería, Dios estableció a Josué para que fuera el líder para su pueblo. Este llamado de Dios a Josué no le habría sido fácil de aceptar. ¿Quién podría llenar los zapatos de Moisés? Moisés había sido un gran líder que había desafiado el poder y la autoridad de Faraón en Egipto haciendo que el pueblo saliera de allí, les hizo cruzar el Mar Rojo como por tierra, y otras muchas señales. Y les guió durante 40 años en el desierto mostrando el gran poder y el cuidado de Dios hacia su pueblo. Pero ahora, ¿quién los seguiría llevando por ese camino a la tierra prometida?

Los líderes así mueren. Pero en ése tiempo Dios llamó a Josué. Esto manifiesta que aunque los hombres mueren, Dios vive. Él es eterno. Y también manifiesta que Dios es quien escoge a los líderes. Dios escogió a Moisés, ahora que Moisés había muerto, Dios escogió a Josué. Para ser un líder es requisito ser establecido por Dios. Si una persona es confiable para Dios, entonces también puede ser confiable para ser líder de un grupo de gente.

Pero, ¿quién era Josué? Josué fue el siervo de Moisés. Cuando fue la guerra contra Amelec, Josué fue el general de Israel ante esa guerra, y sólo recibía instrucciones de Moisés. Cuando Moisés subió al monte de Dios para recibir los mandamientos, solamente a Josué le fue permitido subir junto con Moisés. Y cuando fueron enviados a reconocer la tierra prometida, Josué fue con ellos, pero al regresar sólo él y Caleb tuvieron visión en que Dios les daría esa tierra. Así, Josué fue un hombre que aprendió del liderazgo de Moisés estando con él, y creció teniendo la fe en Dios y viendo el rumbo de la historia y de las cosas según los ojos de Dios.

De los versículos 3 al 6, Dios le hace la misma promesa a Josué que le hizo a Moisés, de que le daría toda la tierra que pisaren con la planta de sus pies, y le promete a Josué que estará con él, así como también lo estuvo con Moisés. Dios no llamó a Josué y lo aventó a un precipicio lleno de incertidumbres, sino que cuando le llamó, le dio la promesa de que a través de Josué sería conquistada la tierra que Dios había prometido al pueblo de Israel que les daría.

Sin embargo, Dios pone solamente una condición a Josué: “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (V. 7, 8) El requisito que Dios le puso es que fuera esforzado y muy valiente para hacer conforme a toda la ley que Dios había dado. Le dice que no se aparte ni a diestra ni a siniestra. Que meditara en ella de día y de noche, y que hiciera todas las cosas conforme a lo que está escrito. Pero, ¿cómo Josué podía ser esforzado y valiente? Dice el versículo 9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Para que Josué pueda ser esforzado y valiente, él debía confiar en que Dios estaría con él a donde quiera que vaya. Por mucho que el hombre se esfuerce en ser valiente y fuerte, siempre tendrá miedos y debilidades que le aquejen. Sin embargo, cuando confiamos en Dios, él nos cuida y suple nuestras necesidades y debilidades. Cuando Moisés le expuso a Dios que él no sabía hablar bien, Dios le dio a Aarón como colaborador. Y cuando dijo que no sabría hablar delante de Faraón, Dios le dijo lo que tenía que hablar delante de él. Cuando Josué oyó la voz de Dios, creyó en él, y lo hizo, también Dios hizo que el pueblo de Israel le apoyara.

A través de ésta palabra aprendo de Dios quien establece a los líderes, y la actitud de los líderes. Dios es quien establece a sus siervos para su obra. No son por méritos humanos o cualidades que tenga. También no hay quien nazca siendo un líder, sino que todos los líderes son porque Dios así los ha establecido. Pero para que sea establecido por Dios como líder, también esa persona debe ser confiable para Dios.

Cuando me veo a mí mismo, me reprimo mucho porque he hecho muchas cosas deshonrosas como siervo de Dios, y también he tenido actitudes inadecuadas como pastor y como cristiano. Por eso muchas veces que Dios me encarga algo, en mi interior me pregunto, ¿por qué yo y no otro? Y no porque no quiera trabajar, porque me agrada trabajar en la obra de Dios, pero cuando me encarga algo, siento una responsabilidad a la que no soy digno de llevar. Sin embargo, cuando pienso en que Dios es quien me establece y me manda a hacer las cosas, también surge en mi agradecimiento a Dios porque a pesar de la persona que soy, con tantos defectos y maldades, me quiere seguir estableciendo y ayudarme a crecer para ser un buen líder.

Estudiando éste libro de Josué, a través del requerimiento que le puso Dios a Josué aprendí que para ser un buen líder debo cuidar de hacer todo conforme a la palabra de Dios. Que mi hacer, mi pensar, mi ver, mi sentir y mi decir no deben de ir ni a diestra ni a siniestra de lo que Dios me dice que haga. El versículo 8 es el tip que Dios da para que pueda cumplir con esto: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito… Cuando comenzó el año, hice decisión de leer diez capítulos diariamente de la Biblia tres veces en el año. Pero, como dijo M. Timoteo en el estudio, conforme se fue agravando la crisis financiera en el mundo, también mi lectura de la Biblia comenzó a tener crisis. Primero comencé a barrer palabras diciendo que ya conocía más o menos lo que decía. Luego fui leyendo menos y menos, hasta que otras ocupaciones tomaron el lugar del tiempo de mi lectura personal. Pero por causa de eso mi mente y mi corazón comenzaron a llenarse de ideas humanas y egoístas. Cuando me di cuenta de qué tan duro había llegado a ser mi corazón fue cuando no sentí dolor porque cerraran la universidad. Aunque me entristecí, no sentí dolor por ello, y tampoco busqué con preocupación a las ovejas, sino que lo tomé con cierta ligereza como si fuera un tiempo de vacaciones, pensando que cuando extendieran el ciclo escolar, recuperaríamos el tiempo perdido. Pero el tiempo perdido es algo que nunca se puede recuperar.

Oro porque a través de tener la disciplina de leer la Biblia diez capítulos diarios, medite en la palabra de Dios de día y de noche, y pueda obrar conforme a la palabra de Dios. Así sea yo un hombre confiable a mi Señor, el cual pueda ser un bue líder para servir la obra que me ha encomendado.

Una palabra: Esfuérzate y se muy valiente para cuidar de hacer conforme a la palabra de Dios.

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