Thursday, October 1, 2009

¿DÓNDE ESTÁ MI HONRA?

¿DÓNDE ESTÁ MI HONRA?

PALABRA/ MALAQUÍAS 1:1-14

V. CLAVE/ MALAQUÍAS 1:6

El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

A través de ésta palabra oro porque pueda renovar mi corazón de adoración a Dios. El hombre fue creado para adorar y glorificar a Dios, pero de entre todos los hombres, aquellos que fueron escogidos como siervos suyos para servir en la iglesia tienen mayor responsabilidad. Oro porque pueda ser un siervo fiel en servir todas las actividades y necesidades de la iglesia.

De los versículos 1 al 5, Dios manifiesta su amor hacia Israel. De entre todos los pueblos de la tierra, Dios escogió a Israel como su pueblo para hacerle un reino de sacerdotes y gente santa. Para esto, de entre todos los hombres Dios escogió a Abraham. Y Dios dio a Isaac como hijo de la promesa a Abraham. Pero Isaac tuvo dos hijos, Esaú y Jacob, pero Dios amó a Jacob y aborreció a Esaú. A través de éste hecho Dios manifestó que el amor de Dios es bajo su soberanía. Dios no ama porque merezcamos su amor. De hecho, nadie merece el amor de Dios porque por la ley todos somos condenados, pues traicionamos a Dios. Nosotros deberíamos ser objeto de la ira de Dios. Sin embargo, Dios nos amó a nosotros, como dice en 1 Juan 4:19: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Pero los israelitas respondieron a Dios, diciendo: “¿En qué nos amaste? Después de la deportación a Babilonia, cuando regresaron los israelitas a su tierra, reconstruyeron el templo de Dios con mucho esfuerzo y valentía luchando contra los enemigos y soportando las burlas y los insultos. Ellos tenían la esperanza de que a través de la reconstrucción del templo Dios mostraría su grandeza y su poder a los hombres del mundo, y esperaban que Israel regresara a ser tan glorioso como lo fue en los tiempos de David y Salomón. Sin embargo ellos vieron su realidad, y vieron que nada había pasado. Su situación no mejoraba y los países vecinos que servían a ídolos extraños parecían prosperar. ¿De qué había servido todo su esfuerzo? ¿Cómo dice Dios que les ama? Estas eran las quejas del pueblo de Israel. Pero ellos no pudieron ver las bendiciones de Dios porque esperaban solamente en las cosas materiales y visibles.

Doy gracias a Dios por su gran amor hacia mi vida. Desde muy pequeño él me permitió conocer su palabra y me permitió también ver su obra de Misión Mundial a través de UBF y el sacrificio de mis padres. Pero también había en mí el deseo del éxito humano. Todavía hace poco cuando me juntaba con varios de mis amigos que tenían los trabajos que ellos habían querido tener desde que estábamos en la escuela, me hacía sentir envidia por ellos. Pero cuando regresaba a la casa y pasaba por el Centro, me acordaba de la vida de sacrificio de mis padres y el de todos los pastores, y me decía a mí mismo: ‘¿En qué estoy pensando?’ A corto plazo muchas veces parece que la vida del siervo de Dios es un mal partido. Parece que los hombres del mundo prosperan mientras que los siervos de Dios se hunden más y más. Pero los mejores negocios son aquellos que a largo plazo dan los mejores rendimientos. Esa ha sido la diferencia entre los países desarrollados y los países en vías de desarrollo, que los países desarrollados no buscaron ganancias a corto plazo, sino al largo plazo aunque eso representara que en el corto plazo sufrirían mucho. Aunque en cuanto a éxito profesional se refiere muchos de mis amigos tienen trabajos envidiables, y muchos estudiantes también parecen tener mucho éxito, me da mucha tristeza al ver que viven vacíos y que se gozan con cosas momentáneas, porque no conocen otra cosa. Pero por otro lado, reconozco que yo también vía como ellos. Sin embargo, el conocimiento de la palabra de Dios y el amor mi Señor Jesús ha hecho que cambie mi perspectiva de las cosas. Me hizo conocer un gozo que el mundo no conoce ni puede ofrecer, e hizo que tuviera una visión más allá de solamente gozarme de mí mismo, sino que me goce de ver que muchas almas son salvas. Todas las cosas de ésta tierra pasan y finalmente terminan, pero la obra de Dios y el reino de Dios son para siempre. Oro que siempre recuerde de éste amor de Dios hacia mi vida, y por ello yo le ame a él con todo mi corazón, con toda mi mente, con toda mi alma y con todas mis fuerzas. Oro porque predique éste mensaje del amor de Dios para que muchos estudiantes puedan conocer a Dios, experimenten el gozo que Dios da, y puedan tener una visión grande en el reino de Dios.

De los versículos del 6 al 14, son un llamado de atención a los sacerdotes. Les dice Dios: “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?” (v.6) Menospreciar es tratar injustamente con mala intención cierta cosa. Los sacerdotes habían menospreciado el nombre de Dios. Los hombres del mundo generalmente honran a sus padres. Con todo y sus faltas y defectos, son su modelo a seguir. Por eso de niños es común escuchar que de grandes quieren ser como sus papás. Dios es nuestro Padre celestial, por lo que él merece aún un mayor respeto que nuestro padre terrenal. Pero Dios regaña a los sacerdotes porque no honraron a Dios. Ellos habían puesto pan inmundo sobre la mesa y habían entregado a los animales defectuosos para el sacrificio. Animales que ellos mismos no comerían, y menos aún se atreverían a entregar a los príncipes.

Esta palabra me hace pensar en el servicio que he dado a Dios. Si bien muchas veces he pensado en que he dejado muchas cosas que he deseado para servir la obra de Dios, también es cierto que esto ha causado una cierta comodidad en servir la obra de Dios. En lugar de esforzarme más para servir mejor la obra de Dios, pensaba que ya había dado suficiente. También, no me esforcé mucho en servir la fraternidad de Valientes. Yo describiría a la fraternidad como una máquina de movimiento perpetuo. Un impulso es suficiente para que todo el tiempo se mantenga en movimiento. Pero como la primera ley de termodinámica dice que es imposible, eventualmente baja la intensidad, entonces es necesario dar otro impulso. Y esos impulsos esporádicos eran lo único que hacía, porque todos mis colaboradores han trabajado muy bien sin que tenga que hacer yo nada. Me arrepiento por tener ése corazón cómodo y sin esfuerzo para servir la obra de Dios. Dios no quiere que simplemente esté aquí, sino que lo que haga lo haga con el corazón de agradarle. Que en todas las cosas desee glorificarle, no solamente cumplirlas como una tarea más que hacer.

Dios les dijo a los sacerdotes que daban las ofrendas malas que no recibiría de ellos sus ofrendas ni sus oraciones, y que en lugar de ellos, usaría a otros, diciendo: “Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.” (v.11) Y así como lo ha dicho, ha usado a los pueblos gentiles para expandir el evangelio a todas las naciones. Pero esto también es una advertencia para mí, pues si yo no renuevo mi corazón para servir a Dios con pureza de corazón y con el deseo de glorificarle, ciertamente también me desechará y usará a otro en mi lugar.

Servir la obra de Dios es por gracia, no por méritos, pues Dios tiene mucho de dónde escoger y puede crecer a quien quiera y donde quiera. Pero el hecho de que me haya elegido a mí de entre tantos es por gracia y soberanía de Dios. Oro porque pueda entregar a Dios la adoración que merece y que trabaje en su obra de corazón. Nuestro Señor Jesús también enseñó, diciendo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” (Jn. 4:24) Los que adoran a Dios, deben adorarle en espíritu y en verdad. Oro porque desde la mañana, a través de participar en la oración de madrugada sin falta y escribiendo el Pan Diario, pueda entregarle mi adoración. También oro porque en lo que resta del año pueda leer la Biblia completa meditándola y guardándola en mi corazón para obrar conforme a su palabra y conforme a su dirección. Oro porque pueda ser humilde y obediente para colaborar con M. Timoteo y servir a los colaboradores de la iglesia y a las ovejas. Oro que así pueda ayudar para formar un buen ambiente en nuestra iglesia y que los miembros demos las ofrendas y la gloria que Dios merece.

Una palabra: Honrar a Dios como es debido.

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