Friday, September 10, 2010

Jeremías, el Profeta sobre Naciones

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JEREMÍA, EL PROFETA SOBRE NACIONES

PALABRA/ JEREMÍAS CAPS. 1 Y 2

V. CLAVE/ JEREMÍAS 1:10

Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Jeremías fue llamado desde su juventud para ser utilizado por Dios como profeta a Israel. A través de éste capítulo uno muestra cómo fue el llamamiento de Jeremías y la misión de Jeremías. Con esto aprendo sobre cómo es el llamamiento de cada siervo de Dios y la obra que hace Dios a través de cada uno de ellos.


 

Jeremías fue llamado en uno de los tiempos más oscuros de Israel. Él creció envuelto en los problemas de Israel hasta la deportación a Babilonia. Por ese ambiente en el que vivió, su libro es pesado y oscuro.


 

El llamamiento de Jeremías fue así. Vino palabra de Dios sobre él, diciendo: "Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones." (v.5) Primero, Dios le dice que le conoció antes de que le formara en el vientre. Aquí dice 'Antes que te formase', no dice que le conoció cuando fue formado, sino antes de que le formara. Así, Dios le manifiesta a Jeremías que su nacimiento no fue obra de la casualidad entre el encuentro entre sus padres y que por casualidad se juntaran los ADN correctos para que él fuera formado, y entonces Dios le escogió. Dios le dice claramente que él fue quien le formó en el vientre y desde antes de que fuera formado en el vientre, Dios ya le conocía. De aquí aprendo que la vida de una persona no es por casualidad. Dios tiene un propósito para crear y formar a cada persona. Mucha gente sufre porque piensan que nacieron por error o llegaron al mundo por casualidad. Pero estos pensamientos son porque no conocen a Dios y conocen el propósito que tiene él sobre sus vidas. En la Biblia, y más específicamente en ésta palabra, nos muestra que Dios conoce a cada persona desde antes que fueran formadas.


 

Segundo, Dios le santificó y le dio por profeta a las naciones antes que naciese. Jeremías era hijo de sacerdotes, pero no por eso era que él fuera santificado para servir a Dios. Dios le dice que desde antes que naciese, Dios le había santificado y le había escogido para ser profeta a las naciones. De esta manera, Dios también nos escogió a cada uno nosotros. Dios me escogió a mí desde antes de nacer. Así veo que mi llamamiento no fue ni por ser hijo de pastores, ni porque tengo alguna capacidad especial o porque de alguna manera llegué a ser digno de ser siervo de Dios, sino que antes de que fuera cualquier cosa, Dios me había elegido para que fuera su siervo para servir los campos universitarios, y desde antes que yo naciera, ya tenía él un plan para mí para servir su obra de misión mundial.


 

Oro que reconozca este llamamiento de Dios en mi vida y con humildad reconozca que él me escogió a mí en su gracia unilateral, y no fue que yo me haya ganado un lugar aquí en su obra. Y oro que tenga agradecimiento en mi corazón por este amor de Dios hacia mi vida que me escogió, y cumpla con la voluntad que tiene hacia mi vida, comenzando por servir con fidelidad el CUCS y orando para que la obra de Misión Mundial pueda ser cumplida.


 

Pero cuando Jeremías oyó el llamamiento de Dios, dijo: "¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño." (v.6) A Jeremías se le hizo muy pesado éste llamamiento de Dios. Él sentía que todavía era muy joven para poder realizar esa obra. Él vio sus límites humanos y pensó en que le faltaba todavía mucho para poder hacer las cosas que Dios le mandaba hacer. Cuando vemos solamente nuestros límites humanos, pensamos las cosas de manera pesimista y quedamos impotentes. También, viendo lo que Dios le dice en el versículo 8 y 18, puedo entender que Jeremías tenía miedo de ir delante los reyes, príncipes y sacerdotes de las naciones.


 

Cuando Dios oyó estas palabras de Jeremías, le dijo: "No digas: Soy un niño, porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová." (v.7, 8) Delante de Dios no hay excusas. Él le manda que no diga que es un niño. Y cuando nosotros ponemos excusas, él nos manda a que no pongamos excusas. Pero detrás de ésta orden de Dios, siempre hay también una promesa de Dios. Dios le dijo que él le daría lo que debía de hablar. Que Jeremías solamente debía repetir lo que Dios le dijera. De todo lo demás, Dios se encargaría. Él cuidaría de Jeremías para que no le pase nada. Estas palabras nos recuerdan cuando Jesús le dijo a sus discípulos, hablando de las señales del fin del mundo y de la persecución que habría en esos días: "Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo." (Mc. 13:11) De esta manera, Dios nos promete que él va a estar con nosotros si hacemos lo que nos manda que hagamos.


 

Pero, ¿qué le manda Dios? Le dijo: "Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar." (v.10) Jeremías debía arrancar, destruir, arruinar y derribar el pecado que había en el corazón del hombre. Especialmente Israel era su tierra de misión, por lo que debía arrancar el pecado de incredulidad y de idolatría que había en el corazón de Israel. Y en su lugar, debía de edificar y plantar la palabra de Dios para que Dios sea quien reine en sus corazones y vivan conforme a su palabra.


 

Nosotros también tenemos la misión de arrancar el pecado de los jóvenes en los campos universitarios. Debemos destruir y derribar el muro de sus corazones y limpiar esa tierra para edificar un nuevo corazón donde Jesús sea quien reine. Nuestra obra no es una obra psicológica, sino es una transformación de la vida, de una vida pecaminosa a una vida nueva en Jesús.


 

Finalmente, de los versículos 13 al 16, Dios le manda a Jeremías a decir concretamente lo que va a suceder, pero de los versículos 17 al 19 confirma su palabra de que le cuidará hasta el final, y le dice: "Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte."


 

Oro que teniendo fe en el cuidado de mi Dios sobre mi vida, sea fiel en llevar el evangelio de salvación y de testimonio del reino de Dios y de mi Señor Jesucristo en los campos universitarios. Oro porque pueda servir con humildad y con diligencia a la fraternidad de Valientes para que podamos crecer a los maestros de la Biblia en CUCS. Muchas veces parece que hay impedimentos, pero tenemos la promesa de Dios de que él va a resolver todas las situaciones difíciles. Oro porque así, en éste año pueda tener a cuatro ovejas fieles del CUCS que participen en la Conferencia de Otoño y que participen en el culto dominical. Oro que pueda ser entrenado y acepte el entrenamiento para poder orar y ser instrumento útil para Dios en su obra de de Misión Mundial.


 

Una palabra: Arrancar y destruir el pecado en campos, y edificar y plantar la palabra en el corazón de los hombres.

Thursday, July 8, 2010

Yo tengo mucho pueblo

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YO TENGO MUCHO PUEBLO

PALABRA/ HECHOS 18:1-19:7

V. CLAVE/ HECHOS 18:10, 11

"Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad."

En ésta palabra, Pablo inicia la iglesia en Corinto. Corinto era una ciudad difícil por la situación socio-cultural. Sin embargo, Pablo desafió por la fe y estableció en ésta ciudad a los discípulos. Él oró e hizo voto con Dios para poder cumplir la voluntad de Dios. A través de esto oro porque primeramente tenga una vida de oración y haciendo votos con el Señor pueda cumplir con todas las cosas que él me manda a hacer sin falta. También oro para que pueda desafiar las situaciones que parecen imposibles por la fe en mi Señor.


 

La ciudad de Corinto era una ciudad portuaria. Era una de las ciudades de paso más importante. Era la conexión de Asia y Europa por el Mediterráneo. Así, era una ciudad muy rica por el comercio. Pero por ésta mira razón, había una cultura de la búsqueda de diversiones y placeres por parte de turistas y marineros, al igual que una mezcla de ideologías de diferentes partes del mundo. También era una ciudad importante según la creencia de los griegos porque en ésta ciudad se encontraba el templo de la diosa Afrodita. Por esta razón, en los rituales que tenían, las sacerdotisas que guardaban ese templo prácticamente eran como prostitutas. De ésta manera, la ciudad de Corinto era una ciudad muy caída moralmente.


 

En medio de esta situación, Pablo predicó el evangelio. En Corinto él tuvo el encuentro con Priscila y Aquila, quienes se volvieron buenos colaboradores de Pablo y también le apoyaron en su negocio pues tenían el mismo oficio. Timoteo y Silas también regresaron de Macedonia. Así, Pablo estaría muy contento de tener a sus colaboradores junto con él. El versículo 5 dice que Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.


 

Primero, Pablo se entregó por completo. Él estaría muy animado por tener a tan buenos colaboradores a su alrededor. Así, con más ganas quiso servir la predicación de la palabra. Estar entregado por entero significa que él entregó todo su tiempo a Dios. Esto no quiere decir que descuidó una cosa por hacer otra. Él habría sido muy responsable como empresario para dar buenos ejemplos de la vida de fe a sus clientes y a su competencia. Pero también fue responsable en dedicarse al estudio bíblico, la meditación de la palabra. Para él, todas las cosas eran importantes, por supuesto, pero la palabra era lo más importante.


 

Segundo, testificó que Jesús es el Cristo. Él dejó el discurso filosófico y regresó a las raíces del evangelio, testificar que Jesús es el Cristo. Cuando en Atenas quiso usar un método muy conveniente por los habitantes de ese lugar, su mensaje sobre que Jesús es el Cristo fue muy débil, y no pudieron ser establecidos los discípulos más que unos cuantos. Pero ahora en Corinto, regresó a predicar sobre el evangelio de Jesús. A través de esto muchos fueron convertidos y se bautizaban.


 

Oro porque como Pablo, pueda entregarme por completo en servir a Dios. Especialmente en éste tiempo se me ha complicado mucho por causa de la carga de tareas que he tenido y los exámenes que vienen en la maestría, la traducción y revisión de los mensajes para las conferencias, la preparación de las actividades, especialmente la invitación a las ovejas, y por tratar de ayudar lo mejor posible a mis padres en la empresa. Cuando me veo hacia atrás, he dejado a medias todas las cosas. A veces pienso que si sólo tuviera que hacer dos cosas, podría hacerlas, pero tres es demasiado para mi capacidad. Por eso a veces dejaba de hacer una cosa por hacer otras. Pero estudiando ésta palabra aprendí que, aunque por alguna razón deje de hacer algo, servir a Dios es algo que no debo de dejar. Mi corazón y mi vida deben de estar entregados por entero a mi Señor. Y también aprendí, que no debo poner excusas, sino que debo hacer todas las cosas perfectamente. Aunque Pablo se entregó por entero a la predicación, no quiere decir que haya dejado a Priscila y Aquila solos en el negocio, pues la actitud de Pablo era de un siervo autofinanciado, no de ser financiado por otros.


 

Oro que no deje la oración de la madrugada poniendo como excusa el estar cansado por mis actividades del día. Oro porque no deje la pesca ni el estudio personal de la Biblia por hacer otras cosas. Oro porque siempre pueda vivir delante de Dios con disciplina en su palabra.


 

Sin embargo, donde hay una gran obra del Espíritu Santo, también hay una gran obra de Satanás. Aunque muchos de los corintios se convirtieron al Señor, muchos judíos se enojaron y se opusieron a Pablo hasta con blasfemias. Esto causó que Pablo se enojara con los judíos. Pero al mismo tiempo, habría sembrado en él un cierto miedo.


 

En ese momento, Dios se le apareció, diciendo: "Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad." (v. 9, 10) De aquí podemos ver que Pablo tuvo miedo. En viajes pasados, los judíos que se opusieron a Pablo habían hechos cosas tan graves como apedrearle hasta dejarle casi muerto, o mandarle encarcelar y recibir azotes en su cuerpo. Estas malas experiencias de repente amedrentaron al apóstol Pablo. Esta no es la imagen que tenemos del apóstol Pablo. Generalmente pensamos de él como un hombre invencible, como la vez que fue apedreado en Listra y aún así regresó a la ciudad, o que había sido azotado pero continuaba cantando himnos en la cárcel, incluso en su viaje a Roma como prisionero había sido mordido por una serpiente y no le pasó nada. Siempre recordamos las palabras de Pablo que decía que quería imitar a Cristo en sus padecimientos, muerte y resurrección, y pensamos que él es un verdadero gladiador de la fe. Pero cuando vemos el versículo 9 de éste pasaje, de repente parece que estamos hablando de otro Pablo.


 

A esto le llamamos 'estancamiento espiritual.' Todos llegamos a padecer de éste estancamiento espiritual. Somos seres humanos y de repente nos llega éste pensamiento sobre nuestra propia situación. Nos decepcionamos porque no crecen las ovejas como esperamos o porque somos abrumados por las situaciones del mundo. Pero entonces, ¿qué hacer en esa situación? Dios le dijo a Pablo: "No temas, sino habla, y no calles;" Dios quiere que nosotros no estemos estancados sino que vayamos y prediquemos. Cuando estamos bien espiritualmente, naturalmente sale el predicar la palabra y hablar con la palabra. Pero cuando estamos estancados espiritualmente es porque perdemos la relación con Dios. Por eso en esos momentos se vuelve más difícil el hacer la obra de Dios. Pero Dios dice que salgamos y hablemos. Nos manda que no callemos.


 

Cuando estamos sanos físicamente, con los nutrientes que tienen los alimentos es suficiente. Pero cuando enfermamos, tenemos que esforzarnos en consumir más cierto tipo de nutrientes, y si es necesario, ingerir medicamentos. Pero esto lo tenemos que hacer con conciencia y con disciplina si queremos recuperar nuestra salud. De la misma forma, cuando estamos sanos espiritualmente, naturalmente oramos y comemos el Pan Diario, escribimos Sogam y salimos a pescar. Pero cuando estamos estancados espiritualmente, nuestro espíritu enferma, por lo que con esfuerzo y con disciplina debemos hacer éstas cosas. Si dejamos de hacer éstas cosas porque nos sentimos mal espiritualmente, es como el que deja de comer porque está enfermo. Esa persona finalmente muere.


 

Dios también le dio promesa a Pablo: "porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad." Dios cuidaría de Pablo y nadie le podría hacer daño. Y le dio visión diciendo que tenía a mucho pueblo en esa ciudad. Dios no quiere que cuando estamos estancados espiritualmente, nos metamos a la cama y nos quedemos hechos bolita. Dios quiere que nos levantemos y seamos sanados con su palabra, y que confiemos en que él nos cuida. Jesús enseñó a sus discípulos: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." (Mt. 6:33) Y también: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." (Mt. 11:28) Cuando estamos en estancamiento espiritual, con mayor razón debemos orar a Dios y dejar en sus manos todos nuestros miedos, afanes, deseos, tristezas, y debemos disciplinarnos a hacer las cosas que Dios nos manda a hacer. Pablo hizo como Dios le dijo, y aunque en Corinto hubo un gran alboroto, Dios estuvo con Pablo y le cuidó para que nadie pusiera una mano sobre de él.


 

Cuando estuvo en Cencrea, Pablo se rapó, porque tenía hecho voto. El autor no menciona qué voto hizo Pablo. Pero sí nos muestra que Pablo oró haciendo voto a Dios, y manifestó que Dios había cumplido rapándose la cabeza. Tal vez él oró porque nadie le pusiera una mano encima en Corinto mientras salía a predicar. Tal vez oró porque a pesar de su miedo, predicara el evangelio y muchos fueran convertidos. No sabemos cuál era el título de oración de Pablo, pero él oró con voto a Dios.


 

En éste tiempo tenemos un gran título de oración, que es el de participar 100 personas de Guadalajara a la Conferencia Latinoamericana en México. Ante ésta situación, yo en lo personal estaba un poco triste, porque sentía que siempre era la misma historia de poner metas que parecen posibles alcanzarlas, pero conforme se acerca la fecha, la meta parece cada vez más imposible. También, algunas ovejas que pensé que estaban seguras que participarían, de repente algo pasó. Así, una sucesión de eventos hicieron que pensara que con que vayan los líderes de la fraternidad y más o menos una oveja por pastor en promedio, sería suficiente. Pero al final del estudio, M. Timoteo me dijo: 'P. John tiene que orar más por las ovejas de su fraternidad.' Y me di cuenta que realmente estaba confiando humanamente en la buena relación humana entre los pastores y sus ovejas, entre yo y mis ovejas, pero en realidad no estaba orando por cada una de ellas. Dios quiere que ore por las ovejas y que tenga visión de que Dios tiene mucho pueblo en los campos del CUCS. Dios quiere que vea que hay muchas ovejas que desean participar en la Conferencia Latinoamericana. Por eso, quiero orar haciendo voto a Dios para que de cualquier manera podamos cumplir con 100 participantes de Guadalajara a la Conferencia Latinoamericana en México, y que particularmente yo pueda llevar a 3 ovejas. Oro por dejar las bebidas gasificadas hasta regresar de la conferencia y participar con fidelidad diariamente en la reunión de oración de madrugada, y que en mi corazón haya en todo momento la oración por las ovejas.


 

Oro porque en éste tiempo podamos todos orar con un solo corazón, anhelosamente, para que las ovejas puedan participar. Oro porque a través de la Conferencia Latinoamericana, cada uno de los participantes podamos tener gran visión en Dios y su obra en Guadalajara, México, América Latina y la obra de Misión Mundial. Oro porque pueda participar en ésta obra a través de la oración y el trabajo arduo por mi Señor.


 

Una palabra: Ora y trabaja, porque Dios tiene mucho pueblo.